(Sueño)
Si había algo que fuese todo lo contrario a un laboratorio, era eso. Una casilla construida con chapa acanalada, tanto su techo como paredes y puerta, a modo de cerradura, solo poseía dos anillas soldadas, donde era colocado un candado.
La misma se situaba casi cayéndose en una zanja de desagüe, como no se molestaron en hacerle piso, el mismo era de pasto un poco ya crecido, tanto fuera como dentro.
Extraño era, que siendo yo un Analizador con bastante experiencia, no sabía que hacer y menos en esa porquería de laboratorio.
Me estaban pidiendo (no me pregunten como, pues no sabría decirlo a ciencia cierta) la cantidad de proteína en una muestra de carne ¿Pero como hacerlo en ese lugar? Estaba meditando sobre esto, cuando llega otro Analizador, entra en la casilla, introduce en un pequeño recipiente cilíndrico un grano de carne picada, lo pesa, para luego agregarle un poco de esa carne picada pero sin llegar a llenar el pequeño recipiente. Lo introduce en un extraño aparato el cual no había visto hasta entonces, realiza una extraña ecuación en una calculadora de bolsillo y así obtiene el dato del valor proteico de esta extraña muestra.
Salimos, coloca el candado en las anillas y nos encaminamos hacia un edificio de oficinas de una sola planta.
En las oficinas somos recibidos por nuestro superior, junto a un número indeterminado de Analizadores. Nos dice cosas que el común de los jefes dicen y se va junto con otros jefes y alcahuetes que siempre acompañan a estos, dejándonos encerrado a todos los Analizadores en estas oficinas.
El escritorio se presentaba vacío y lleno a la vez ante mi mirada. Vacío pues ella no estaba y lleno con una computadora desconectada con sus enchufes apoyados al lado del teléfono. El monitor tenía una etiqueta con su nombre; un antiguo celular plateado con calcos que si bien no indicaban en forma explícita su pertenencia daban a entender que era de ella, lo demás eran cosas comunes a todo escritorio.
Situado no muy lejos de mi, veo sobre un mostrador de atención en donde descansaba un monitor, de un modelo mucho más viejo pero con el mismo nombre en su parte superior.
Voy hacia un teléfono, necesitado de un contacto con el exterior, este encierro me desesperaba, levanto el auricular, solo para comprobar su mudez y así el segundo y el tercero. Llego hasta el escritorio, donde uno de los Analizadores observaba tranquilamente un documental por Internet, cosa nimia pues lo importante, intentaba razonar, es que si su computadora se encontraba conectada el teléfono también lo estaría. Me equivoque el tubo tenía el mismo sonido del paso del aire tal como se escucha en los caracoles.
Solo quedaba el escritorio de ella. Camino; con miedo (desconozco el porque del temor), levanto el teléfono y el deseo que tenía con los anteriores paso a ser todo lo contrario, en este aumentaba mi miedo de escuchar el clásico uuuuuuuup uuuuuuuup.... Sentí como mis pulmones se saturaban de aire al respirar por el alivio de no oír nada. Solo quedaba el oval y plateado celular, que por supuesto no tome.
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